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| “Que el Estado no pague la deuda con los pueblos originarios a costa de los pescadores" |
| Policial |
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La Federación de pescadores asegura que las autoridades no dimensionaron el impacto de esta ley en la pesca artesanal, calificándola como una verdadera Caja de Pandora
El presidente de FEPACOM, Joaquín Vargas, precisó que las solicitudes de concesiones marinas y áreas de manejo presentadas por las comunidades indígenas ante la Subsecretaría de Pesca son desmedidas, pues “contemplan la administración exclusiva de extensas zonas costeras, lo cual deja en muy mal pie a la pesca artesanal, al no permitir actividades económicas de ningún tipo en las áreas concesionadas, más aún si son solicitadas como espacios de uso religioso”, como es el caso de la ribera del río Lingue. La normativa contempla el uso para ceremonias religiosas como uno de los usos consuetudinario, entre los que también se cuentan usos pesqueros, medicinales o recreativos.
En este sentido Vargas lanzó duras críticas hacia el Gobierno por no haber previsto las consecuencias que trae consigo la promulgación de esta normativa, ya que a su juicio sólo se pensó en sacar dividendos políticos y salir del paso en el conflicto que mantiene el Estado de Chile con los pueblos originarios, pero sin pensar en los pescadores artesanales, enfatizó. "Si el Estado chileno tiene alguna deuda con los pueblos originarios, páguesela, pero no a costa de la fuente laboral de los sectores más pobres, como las familias que viven de la pesca artesanal". Solicitudes entrampadas El dirigente agregó que cuatro sindicatos al alero de FEPACOM solicitaron concesiones para la extracción de recursos desde el río Lingue, resolución que la Subsecretaría de Pesca debió dar a conocer en el 2008, no obstante y ante la promulgación de la Ley de Borde Costero, dichas solicitudes se encuentran entrampadas en las oficinas de las autoridades del sector, quienes se han visto atadas de manos para tomar una decisión y han tornado interminable la resolución de los organismos competentes. "Aquí ni las mismas autoridades saben como manejar la ley de borde costero. Abrieron una Caja de Pandora sin siquiera imaginar lo que había adentro. No tienen la menor idea de como va a terminar todo esto, prueba de ello es que aún no resuelven nada de las concesiones solicitadas". Vargas precisó que un alto porcentaje de los más de 600 pescadores que agrupa FEPACOM son de ascendencia indígena, no obstante esta ley lejos de beneficiarlos los perjudica. Asimismo destacó el diálogo que han tenido con las comunidades y organizaciones que viven de la pesca artesanal. Recordó la histórica lucha que como sindicato de pescadores artesanales venían dando hace ya más de 10 años para poder tener autorización para la extracción de recursos en el río Lingue de Mehuín, pues la normativa lo impedía, al ser éste un afluente tipificado como río navegable. "En aquella oportunidad hicimos un paquete incorporando al río Lingue y al río Chaihuín y logramos que la autoridades pertinentes declararan el río Apto para Área de Acuicultura; logrado ese importante paso, aparecieron muchas comunidades y nos sentamos a dialogar con ellas, llegando así a un consenso que establecía un sector del río para el trabajo de las comunidades y otro para los sindicatos. Fue entonces cuando comenzamos a solicitar en conjunto las concesiones, sin embargo y cuando estábamos casi listos para que las entreguen, nos encontramos con una ley que no considera nuestro esfuerzo y los avances conseguidos en más de una década de gestiones y echó por tierra todo el trabajo realizado y nos tiene estancados”. Esto porque la ley otorga prioridad a las solicitudes presentadas por las comunidades u organizaciones indígenas. En este sentido Vargas hizo un llamado a tener conciencia de que el desarrollo de Mehuín está centrado en la pesca artesanal y principalmente en base a la extracción de recursos desde el río Lingue. "Aquí hay personas que no están pensando en el desarrollo de Mehuín, ni tampoco en el bienestar de nuestras familias", aseguró el presidente de FEPACOM. |



Esto coarta –enfatizó Vargas- la posibilidad de desarrollo para las cientos de familias que viven en torno a la pesca y la recolección en Mehuín y otras zonas aledañas. “Estamos convencidos que áreas como el turismo y el desarrollo de cultivos ribereños u otras actividades en agua dulce son viables, permiten el desarrollo local a pequeña escala y amplían las posibilidades de iniciativas económicas, pero requieren de ciertas claridad que hoy debe ser resuelta a la brevedad por parte de las autoridades”. 








